lunes, 11 de enero de 2010

El móvil colgante

El móvil colgante

_Sobrio, calmado, con los pies rozando el borde metálico de la antigua cama, piensa en levantarse más tarde y salir a caminar. Al principio del día seguro sentirá que la noche fue otra vez un desperdicio insomne, que invertir las horas de sueño es un derroche negligente. No ver el día, una pesadilla atroz. Un paso antecede al que antecede al primer paso, un laberinto de caminos imposibles nunca recorridos se atraviesan en su mente. ¿Entrar en esa casa? Correr el considerable riesgo de extraviar su temor cambiaría, tal vez, sus hábitos.
Ahora lo despierta el húmedo hálito, el vapor subiendo y bajando en gotas sobre su rostro. La penumbra deforma los cuerpos, alarga las voces, las palabras. Estira las galerías oscuras, multiplica los corredores tenebrosos. Una soga penitenciaria secuestra sus manos y pies a la silla. Una caldera cercana chilla abrumadora y fulminante. Piensa que nunca sintió un ruido tan dentro de él como este. Como si él gritara, como sí el otro...
_Grita. Ha visto la hábil sombra que vigila la morada. Es una sombra, la ha visto; ¡una sombra! Un guardián horrible, huella de las tinieblas, de la soledad. De la hoguera eterna que se repite en la estufa... Apenas divisa el rastro de sus fugitivos movimientos, pero él es el fugitivo que en la noche acechan las sombras. De una hostil asociación vienen los recuerdos; jugar eternamente, la infancia que es siempre un remolino de agua en verano, el calor, ella... tan joven. Casi palpa sus labios, como se aferra a la vigilia antes del sueño, como sujeta las sabanas en la mañana, con una fuerza descomunal insiste en permanecer recordando, pero sus ojos o su percepción lo traen nuevamente al inalterable cuadro.
Se dice que no importa. Este cuarto de matices negros, rojos y hasta violetas desaparece lentamente, sus desorbitados ojos aciertan la imagen de un móvil colgante, algo que recuerda infinitamente, que ha sucedido todas las noches y sucederá siempre.
_Los inesperados colores del móvil le traen un aire fresco a este ingrato infierno. Desde que descubrió la pieza abran transcurrido veinte minutos, no menos. Y la transpiración espesa lo sofoca como nunca, lo hunde en un mar de aborrecida viscosidad. Él es la minúscula partícula que naufraga entre delirios. Un insecto sin memoria que simula sus recuerdos.
Está loco. Ella lo cuida cariñosamente, a pesar del ficticio y doloroso miedo que le provoca su otra cara, su sombra inhumana, lo cuida con un amor incognoscible. ¿Quién le agradecerá las tareas? ¿Quién recuerda como ella la juventud y el agua, el primer beso, sus juegos? ¿Quién salvará las livianas consagraciones que les dió ese amor? Nadie... y en la soledad, un rincón de sombras emerge tenebroso barriendo sus recuerdos. No verá más al hombre que amo, pero ella no sabe que todas las noches su desprecio despierta esta reacción, que sus fantasmas son quimeras del alivio oscuro y fatal que alguna vez anheló. Entonces ataca las sombras, las muerde, intenta destruirlas, sus manos vueltas garras despedazan las figuras horribles.
_La calma... lo calma el beso en la mano, esa leve impresión roja de la carne maquillada. Es ella, la reconoce, hoy con la piel gastada, y como todo no le importa.
Esta tan cansado... pero sus pies aún resisten unos pasos, es necesario llegar al cuarto y no salir, sentarse voluntariamente en la silla, dejar que las cuerdas lo protejan, el móvil colgante vibrando en la cúpula lejana...

Santiago Vega

2010-01-05

7 comentarios:

  1. Santiago, lo leí dos veces y no lo entiendo. Pero seguro soy yo la culpable. Hoy me bajó la presión, con este calor y no me siento bien como para leerlo ahora de nuevo. Pero volveré a intentarlo. Me gustó el clima, pero no hallé la clave de quién habla en los dos tipos diferentes de letras.
    Me gustó eso de " la infancia que es siempre un remolino de agua en verano", hermosa imagen. Abrazo

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  2. no, no es tu culpa, simplemente empeze a escribir y me deja llevar sin tener en cuenta que se entendiera la historia, a esta altura ni yo lo entiendo, como dice borges de Homero en el cuento El Inmortal "un escritor ganoso de mostrar vocablos esplendidos", este es un mero ejercicio inconsistente
    nos vemos

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  3. uy word me corrigio dentro suyo como dentro de él, una pregunta la palabra es incognoscible o incogniscible?

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  4. Incognoscible. Podés corregir poniendo editar entradas. Fijate también en "Desde que descubrió la pieza abran transcurrido veinte minutos, no menos." Creo que ahí te lo tomó por abrir y es haber.
    No creo que sea así... que fue un ejercicio inconsistente. No seas malo con vos. Dale, explicámelo, por favor.

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  5. no me acuerdo de abran, creo que fue un error mio, jej
    la historia en realidad es facil basica
    el tipo es insomne, y es medio esquizofrenico tambien, en realidad todo sucede en dos habitaciones y un corredor, el tipo sale de su cuarto y entra al de su esposa, pero piensa que esta en la calle entrando en una casa, ella lo ata sedado a una silla porque es peligroso, el delira y la ve como un monstruo, ella lo droga con algo para calmarlo y admeas esta quedando media loca tambien, esto sucede todas las noches y ya no soporta el desprecio y por eso lo ataca, pero el sigue medio drogado y la ve como si fuera ella pero que le esta besando la mano, ah y al final tenia que cambiar los personajes xq tenia que describir la "nueva" locura de ella pero no lo hice, na ya que se, la mitad del cuento no guarda la idea ni se acerca, jej, y lo conte en dos tiempos pa hacerlo mas interesante, en otra version eran dos tiempos y dos personajes, pero ahi no se entendia naa de nada
    beso

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  6. holaholaholahola

    cambie de blog debido a que el usuario a olvidado la contraseña..

    salud!

    pasate!

    nos vemos el viernes!

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