martes, 31 de agosto de 2010

El hombre

Borges vio como la rendija de la puerta conducía la luz hacía la habitación, se tomó un segundo para memorizar los cuadros y su orden. (Ese cuarto había albergado sus sueños durante el largo invierno que la soledad deforma.) Ahora algo desconocido le deparaba un terrible sufrimiento. Una especie de melancolía lo invadió, se incorporó al percibir la ligera gota en su mejilla. Recordar con cariño una mentira es engañoso, se dijo, pero aún así sus manos apretaban las otras manos que antes habían sostenido su vida y su enfermedad. Lloró irremediablemente. Sintió una oscura culpa, pero no quiso identificarse como culpable...
Borges miró por última vez el alto escritorio; las cartas sin abrir, el manuscrito de su novela que el amor suspendió hace meses, la esquina rota y manchada de tinta, iluminada con ingrata precisión, por sus luces, cada vez más cerca...
Vio también como el retrato descolorido de ambos multiplicaba su dolor, y se secó las lágrimas, con una torpeza casi tierna.
Luego se acomodó el traje gris y se peino frente al espejo. Como cada vez anteriormente, intento ver el curvo reflejo de Beatriz en la cama, viva.
Una instante después, cientos de voces y cientos de pasos le procuraban ordenes y golpizas, Borges no gritó al sentir los puños fatales, no se quejó ante ellos ni ante nadie;
ya no vivía quien entendía sus nobles propósitos. Beatriz... que lo había engañado.
Finalmente, la policía lo detuvo. Borges había asesinado al comisario Carlos Danieri hacía dos días.

30-08-2010

Santiago Vega

2 comentarios:

  1. Buenísmo el final. le diste a borges algo que me parece nuca tuvo mucho: valor para vivir y hacer lo que él quería.
    Me lo imagino preso, justo al lado del tigre ese que tenía inscripta la palabra mágica. No me acuerdo del nombre del cuento, pero podías seguir la zaga de este Borges inventado, con otros cuentos del JLB verdadero.
    un gran abrazo, niño tan ilustrado como valiente:)

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  2. creo que se llama la escritura del dios, gracias por comentar, besos

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